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domingo, 6 de noviembre de 2011

La calle de los gatos (2ª parte)

El gato me había abandonado, pensando que iba a encerrarle para hacerle daño, sin saber que mis intenciones eran buenas.

Pensé qué podía hacer en aquel momento y reaccioné relativamente rápido.

Entro en casa con un "-Hola, Papá. Bajo un momento con un amigo. Ahora vuelvo"  y cojo una magdalena para dársela al minino.

Bajo corriendo de nuevo a la calle y me pongo a buscar al gato. Lo veo a unos tres metros a la izquierda de la puerta y, cuando me mira a mi, se incorpora a la acera y me mira queriendo que le siga.

Esta vez, es el gato el que me lleva a mi. Me lleva a dar un lento paseo, a la vez que yo divido la magdalena en trozos y se los voy dando. Se lo tiro: nada. Me acerco: nada. Me arrodillo y suelto un *sbis sbis sbis*: nada. Pero la comida daba igual: ambos estábamos disfrutando del paseo.

Llegamos al tramo final de la calle y le suelto el último trozo de magdalena, mientras él restriega su cuerpo contra los obstáculos del camino tratando de secarse y se acerca. Se acerca y lo come lentamente. Disfrutándolo. Como sólo puede comer un gato.                                         


En ese momento hice una foto, pero se ve fatal por lo movida que está. 

Aún así, quiero que la veáis:





Ese ser distorsionado y con cola, es el gatito. No pude sacar más fotos por la falta de luz.

En fin, se hacía tarde y se acercaban unos conocidos que no quería que me viesen haciéndole fotos a un gato callejero.

Para mi, fue un momento muy bonito: quince minutos detrás de un gato. Algo digno de recordar. Nunca olvidaré ese gato y siempre que pase por la calle de los gatos, le buscaré...

Era guapísimo y me gustaba mucho la forma con la que movía sus patas. De veras, se se quedó grabado. Y más siendo un gato, animal que antes odiaba y al que tengo alergia.

Fin de la historia. Bonita, ¿eh? Se la dedico a mi amigo Guille y a su forma de decir "minino"; y a Efi, La gata naturalista.

No lloren más que puede que haya una tercera parte....                 Fer

3 comentarios:

  1. Bieen, espero veros tomar una café y una magdalena juntos en una tercera parte, ya que, YA NO ODIAS a los gatos.
    Y gracias por la dedicatoria, me ha hecho mucha ilusión.
    Saluudos!

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  2. No es que antes los odiara, sino que no me caían bien. Los tengo alergia y, cuando era pequeño, tuve una mala experiencia con un gato.
    Por supuesto que no les odio y menos a una gata naturalista, como tú.

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